Lágrimas y júbilo: las caras de la Colombia que festeja el paso a Rusia-2018

    miércoles, 11 de octubre de 2017
    Por: AFP
    Gritos de victoria, abrazos con desconocidos y lágrimas de alegría: los colombianos estallaron en júbilo este martes con la angustiosa clasificación de su selección al Mundial de Rusia-2018, la segunda consecutiva bajo el mando del argentino José Pekerman.

    Vestidos con la indumentaria de la selección o con trajes formales que delataban que habían salido de apuro de sus oficinas, cientos de colombianos se reunieron en bares, discotecas y restaurantes de la Zona T, un exclusivo sector de Bogotá, para apoyar al equipo de James Rodríguez y Falcao García.

    "Siento mucha emoción, el partido estuvo muy apretado, pero se siente espectacular", dijo a la AFP David Giraldo, un futbolista de 18 años que con la casaca tricolor puesta sufrió el 1-1 de los suyos ante Perú en Lima.

    Aunque la asistencia no fue tan numerosa por el escepticismo tras la agónica y dolorosa derrota la semana pasada 2-1 ante Paraguay en Barranquilla, la celebración del gol deJames Rodríguez, el volante ofensivo del Bayern Múnich, que puso el 1-0 parcial, se escuchó al unisono.

    Jesús Gutiérrez, un militar de 31 años, celebró junto a su familia el tanto que aseguraba el boleto a la sexta Copa del Mundo de los cafeteros.

    El uniformado, que esta vez cambió el verde olivo por el amarillo de la selección, recorrió los 200 kilómetros que separan a la ciudad de Ibagué con la capital colombiana para poder compartir el vital encuentro junto a sus seres queridos.

    "Ahora prepararnos para Rusia e ir con todo y hacer una mejor presentación de la que ya hicimos hoy", explicó visiblemente emocionado a las afueras de un bar.

    Pero no todo fueron risas y emoción. Muchos no pudieron ver el partido por una falla eléctrica que dejó sin electricidad a cientos de hogares del norte de Bogotá y algunos establecimientos de la T.

    David Lizarazo fue uno de los afectados. Ante la imposibilidad de ver rodar la pelota, este abogado de 25 años se aventuró a esperar "un milagro", una solicitud que compartieron otros hinchas cuando Perú empató con un gol de tiro libre de Paolo Guerrero.

    "Cuando la estrategia no da, toca agarrarse de lo que se pueda y eso quiere decir del corazón, de lo que sienta por la camiseta", explicó.

    Su sufrimiento, que compartieron millones, finalizó con el pitazo final del árbitro brasileño Sandro Ricci que tuvo sabor a bálsamo.

    Bocinas de automóviles, vuvuzelas y pitos opacaron cualquier voz. Las aceras se convirtieron en lugares de encuentro donde, sin importar la condición económica, meseros, ejecutivos, universitarios, taxistas o vigilantes festejaron el paso al Mundial.

    "En el Mundial yo sé que vamos a llegar muy lejos y le tengo mucha fe a este equipo, vamos para adelante", apuntó Giraldo.

    Comentarios

    Noticias Relacionadas

    PUBLICIDAD

    SÌGUENOS EN: