Desempleo en julio: las primeras señales del cierre de 2017

    jueves, 31 de agosto de 2017
    Por: La Nota Económica

    Las más recientes cifras del DANE dejaron ver una ligera recuperación del empleo en julio. En ese mes, la tasa de desempleo se ubicó en 9,7% –un avance de 0,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes de 2016–. Aunque esto constituye una buena noticia para el país –toda vez que nos encontramos inmersos en un ambiente económico enrarecido y con una dinámica que no es la mejor–, es necesario analizar más a fondo los resultados desagregados, pues estos  develan algunos hechos que son preocupantes.


    En primer lugar, el desempleo en el trimestre móvil mayo – julio pasó de 9,2% a 9,3%. Esta cifra es mucho más diciente que el mensual, ya que amortigua los efectos estacionales que pueden presentarse en algunos meses –como suele ocurrir a mediados y finales de año–. Debido a esto, pese al buen dato de julio, el optimismo debe ser moderado.


    Además, hay que destacar las dinámicas opuestas del empleo rural y del urbano. Al tomar los datos del trimestre móvil para la población ubicada en el sector rural, los resultados son alentadores, pues la tasa de desempleo pasó de 5,4% en el periodo mayo – julio de 2016, a 4,9% en el mismo lapso de 2017. Este comportamiento es reflejo de la reactivación del sector agropecuario del país y, en parte, a la disminución de la violencia en las zonas que contaban con presencia de la guerrilla.


    Infortunadamente, el desempleo en las principales ciudades y áreas metropolitanas se encuentra en dos dígitos (10,8% en el trimestre mayo – julio 2017, mientras que, en 2016, la tasa en ese mismo trimestre fue de 9,9%), como resultado de la caída de la contratación en los sectores de comercio y servicios sociales. Es aquí donde está lo más preocupante de las cifras de desempleo, pues si hay menos personas ocupadas en las ciudades, hay menos ingreso disponible en los hogares para que estos consuman, lo que pone en entredicho la reactivación económica del país.


    No hay que olvidar que el 77% de los ocupados se encuentran en el sector urbano y más del 65% del PIB proviene del consumo de los hogares, por lo que un empeoramiento del empleo en las principales ciudades, terminará por verse reflejado en una menor actividad económica. Esto, además, termina por cerrar un círculo vicioso, en donde el sector comercio y de servicios sociales se ve afectado por el menor consumo de los colombianos.


    De continuar esta tendencia, difícilmente se cumplirá con la expectativa gubernamental de que el país alcance un crecimiento del 1,8% este año. Por desalentador que parezca, esa cifra se ve cada vez más lejana.

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